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29 Jan

Caricias positivas y negativas

Teoría de la Economía de Caricias

 

Necesitamos más Caricias Positivas en la Educación

 

Muchas veces nos preguntamos por qué un alumno intenta continuamente llamar nuestra atención haciendo el payaso o sacando las peores notas, por qué se rebelan los adolescentes o por qué nuestros amigos o nuestra madre se quejan cuando no les llamamos. La respuesta está en la llamada “Teoría de la economía de caricias”.

Hoy sabemos que la privación de aspectos sensoriales en los niños puede causar problemas psíquicos, pero muchas veces olvidamos que hay caricias de muchos tipos y no siempre están relacionadas directamente con el sentido del tacto. Eric Berne, médico psiquiatra y creador del Análisis Transaccional, define la caricia como cualquier estímulo social dirigido de un ser vivo a otro y que reconoce la existencia de este. Existen caricias positivas, aquellas que nos hacen sentir bien, nos dan sensación de bienestar y aumentan nuestra autoestima; y caricias negativas, que nos hacen sentir mal causándonos dolor, daño moral o físico y disminuyen nuestra autoestima.

El ser humano necesita la atención y el reconocimiento del otro para vivir. Toda persona necesita sentirse acariciada por los demás, más aún los niños y quienes son especialmente sensibles. Nuestro problema es que si no obtenemos caricias positivas, las buscamos negativas. Saber esto nos puede resultar muy útil en todos los ámbitos de la vida, aunque a mí hoy me interesa abordarlo desde el punto de vista de la educación.

 

Las caricias en la Educación

 

La Teoría de la Economía de Caricias

Uno de los discípulos de Berne, Claude Steiner, a partir de sus amplias observaciones clínicas en el ejercicio de la psicoterapia, construyó una interesante teoría a la que denominó “la economía de caricias”. Steiner llegó a la conclusión de que las personas, cuando no obtenemos esas caricias positivas, buscamos, inconsciente y desesperadamente, caricias negativas. Porque, como dice uno de los personajes del novelista William Faulkner, siempre es mejor el dolor que la nada.

Es triste, pero parece ser que es así como funcionamos. Cuando un ser humano no sabe cómo obtener caricias positivas hace lo que sea para obtener caricias negativas, antes que no tener ningún tipo de reconocimiento o atención. A veces, los niños claman por la atención de sus profesores o padres en forma de rebeldía o de comportamientos disfuncionales. La rebelión muchas veces no es más que una forma de llamar la atención.

Sabiendo esto, podemos prevenir y evitar que se produzca esta situación. Habiendo caricias positivas, que además nos llevan directamente al denominado Efecto Pigmalión, caricias como: “¡Sé que puedes conseguirlo!”, “¡Vamos, adelante”, “¡Me encanta cómo lo has hecho sigue así!”, “¡Estupendo examen!” y mil millones más diferentes… ¿Por qué no las utilizamos más a menudo con los niños? Si un niño saca un 9 en un examen no perdamos la ocasión de darle un empujón, una caricia positiva, en lugar de escribir en rojo: “¡Mejora la letra!” o decirle “Tú eres un niño de 10”. Digámosle: “¡Estupendo, se nota que te has esforzado, sigue así! :) No cuesta tanto intentar buscar esas caricias positivas que a todos nos motivan y nos ayudan a seguir mejorando.

El escritor y conferenciante Alex Rovira considera que aquellas personas que piensan que con miedo, presión y humillación se consigue que los demás rindan mejor, se equivocan. Lo que generan es un espejismo a corto plazo, pero el tiempo les demostrará que están equivocadas.

Un profesor o un padre es un punto de referencia  de gran importancia para un niño. Si un padre le dice a su hijo que se va a caer porque es un torpe, ese niño se caerá. Aprovechemos esa posición privilegiada para darles alas, no para cortárselas. Tal y como afirma Alex Rovira en el siguiente vídeo, las investigaciones sobre El Efecto Pigmalión y la Teoría de la Economía de Caricias nos llevan a la siguiente reflexión:

 

“Trata a un ser humano como es y seguirá siendo lo que es, pero trátalo como puede llegar a ser, porque confías en él porque cooperas con él, y se convertirá en lo que está llamado a ser”.

Alex Rovira

 

 

Alex Rovira es licenciado en Ciencias Empresariales y MBA por ESADE. Es conferenciante internacional y ha vendido cerca de 8 millones de copias de sus libros. Su obra de mayor impacto internacional es La Buena Suerte.

 

PARA SABER MÁS:

Ana Díaz

Periodista.

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