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1 Sep

El cambio educativo a debate

Cambio educativo

Da miedo cambiar el sistema educativo en marcha, pero no hay otra alternativa porque no podemos parar el mundo, ni el tiempo… y si esperamos más será demasiado tarde.

Para mí la innovación educativa consiste en incorporar dentro del sistema  distintas variables que antes no habíamos tenido en cuenta y que ahora la ciencia, la neurociencia fundamentalmente, nos muestra a través de sus distintas investigaciones. Pequeños detalles como que no todos aprendemos igual, ni al mismo ritmo, que el estrés es el peor enemigo del cerebro y la curiosidad la mejor aliada del aprendizaje. Se trata de una información muy valiosa y útil para la enseñanza a la que no podemos cerrarnos.

 


Las Nuevas Tecnologías no son una moda, han llegado para quedarse, y el Cambio Educativo no es una “tendencia”, es una necesidad.


 

Lo más natural es que incorporemos estas variables que nos ha dado a conocer la ciencia utilizando todos los medios a nuestro alcance, es decir, las nuevas tecnologías, al igual que ha ocurrido y sigue ocurriendo en todos los demás aspectos de la vida. Las nuevas tecnologías no son una moda, han llegado para quedarse, y el cambio educativo no es una “tendencia”, es una necesidad.

La sociedad occidental ha cambiado mucho en los últimos 200 años y ya no estamos preparando a los niños para las mismas profesiones que les preparábamos antes. Algunas de estas profesiones aún continúan, pero no se ejercen ni de lejos de la misma manera. Hoy no son necesarios los mismos conocimientos que antes. Las habilidades personales (creatividad, comunicación, toma de decisiones, resolución de conflictos…) ocupan ahora un lugar preponderante en la selección de personal, porque son precisamente las que nos diferencian de los ordenadores y robots. Saber muchos datos y hacer cálculos matemáticos no nos diferencian en nada.

Es probable que muchos profesores hayan actuado de forma innovadora durante todos estos años sin saberlo. Puede que, en algunos aspectos, esa innovación suponga incluso una vuelta a nuestros orígenes, a la educación que había antes de la Revolución Industrial, a la Antigüedad clásica, cuando Aristóteles decía que “Educar la mente sin educar el corazón no es educar en absoluto”.

 


Hoy en día los Libros de Texto no son imprescindibles para dar una clase


 

No me cabe duda de que se puede enseñar muy bien sin ordenadores, tabletas ni Internet, pero si están ahí, a nuestro alcance… ¿por qué no hacer uso de ellas? Van a ser las herramientas que utilicen nuestros hijos en sus futuros trabajos y lo mejor es que se familiaricen con ellas y aprendan a sacarles partido. No sirven solo para jugar y ver películas, y entrañan muchos peligros que deben conocer cuanto antes.

Hoy en día los libros de texto no son imprescindibles para dar una clase, incluso, en ocasiones, pueden llegar a estorbar y encorsetar el aprendizaje. Los profesores dominan la materia y tienen a su alcance una gran variedad de materiales estupendos para preparar la asignatura a su antojo. Materiales que pueden resultar mucho más atractivos y despertar la curiosidad de los niños, que es en definitiva lo que buscamos. Materiales que los alumnos pueden ayudar a buscar y seleccionar, aprendiendo así a pensar, a tomar decisiones… y no simplemente a memorizar contenidos que van a olvidar en cuanto que terminen de hacer el examen. Participando así en su propio aprendizaje será mucho más fácil para ellos recordar lo que aprendan.

 


Todos los que formamos parte del Sistema Educativo podemos entrar en el debate, incluidos los padres


 

Escucho a muchos padres y docentes muy críticos con esto que llamamos “innovación educativa”. Muchos padres asustados porque sus hijos no aprenden lo mismo que aprendieron ellos y docentes que creen que ningún neurocientífico, pedagogo o sociólogo puede enseñarles nada nuevo sobre la educación, por muy científico que sea, si no ha dado clase nunca. Ni unos ni otros admiten opiniones del resto y creo que es un error. Todos los que formamos parte del sistema educativo podemos entrar en el debate, incluidos los padres y quienes están investigando el funcionamiento del cerebro.

A todos nos dan miedo los cambios en alguna medida, normalmente ponemos cierta resistencia, a veces incluso inconscientemente, pero negar la evidencia es imposible salvo que todos cerremos los ojos y metamos la cabeza debajo de la tierra como los avestruces. Creo que todos coincidimos en que hay que cambiar la educación porque el sistema educativo lleva siglos siendo el mismo y no encaja en la sociedad actual. Da miedo cambiarlo en marcha, pero no hay otra alternativa porque no podemos parar el mundo, ni el tiempo… y si esperamos más será demasiado tarde. Si todos nos escuchamos será mucho más fácil.

 

 

 

Ana Díaz

Periodista.

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