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22 Aug

Singapur y los peligros del Informe PISA

Singapur y los peligros del Informe PISA

Singapur, el mejor sistema educativo del mundo según los resultados del último Informe PISA, ha anunciado que está buscando una fórmula para impulsar la creatividad desde las aulas. Shanghái, que también solía obtener estupendas calificaciones, solicitó hace unos años su exclusión de este examen. ¿Qué pueden significar estos cambios?

Los alumnos de Singapur han obtenido las mejores calificaciones de toda la OCDE en el último Informe PISA, que evaluó a cerca de 540.000 estudiantes de 15 años de 72 países en ciencias, lectura, matemáticas y resolución de problemas. No obstante, según informaba el diario El País el sábado 19 de agosto, el Gobierno de este país ha anunciado que está buscando una fórmula para impulsar la creatividad desde las aulas. ¿Es posible que, teniendo los mejores resultados, no se conformen? ¿A qué puede deberse este cambio?

 

Claves del sistema educativo de Singapur

Las clases en Singapur empiezan a las siete de la mañana y los alumnos se ponen en pie cuando entra el profesor. Al igual que en el sistema educativo español, se da una gran importancia a las matemáticas, la lengua vernácula y el inglés, minusvalorando la gimnasia, la música o el arte. Sin embargo, los niños de Singapur son divididos según sus calificaciones académicas desde que son pequeños y agrupados según sus resultados, que no sus capacidades. Estas calificaciones, tanto en primaria como en secundaria, marcarán su futuro. A esto lo llaman meritocracia.

Un alumno de 9 años tiene 8 horas de clase diarias, interrumpidas por el almuerzo.  Al salir del colegio puede tener unos 90 minutos de clases de refuerzo. Cuando llega a casa, le quedan los deberes, una cena rápida y a la cama. Así todos los días.

Padres y profesores son fruto de la cultura del 10. Los profesores, uno de los gremios más respetados del país, ascienden en función sobre todo de las notas de sus alumnos. Según cuenta Antonio Codinach, uno de los pioneros de la colonia española en Singapur, en declaraciones al diario El Periódico, “los padres quieren hijos fuera de serie. No se contentan con un 9,5, les presionan para que saquen un 10 y los suicidios de los estudiantes están en boca de todo el mundo. El Gobierno está hablando con las familias y tratando de suavizarlo para no centrarlo todo en los exámenes”.

 

El caso de Japón y Shanghái

Según el último Informe PISA, Japón tiene los segundos mejores resultados en la prueba de Ciencias, es el octavo en comprensión lectora y el quinto en matemáticas. No obstante, según los datos de 2014, en este país la causa de muerte más común entre los jóvenes de 10 a 19 años fue el suicidio. De hecho, según las cifras del Gobierno, el 1º de septiembre (día en el que comienza el semestre) es, históricamente, el día en que el mayor número de jóvenes de menos de 18 años se quita la vida.

Corea del Sur también suele quedar en los últimos años entre los primeros países en los exámenes del PISA. Invierte alrededor de 8.200 dólares por alumno, casi el 8% el PIB, el segundo porcentaje más alto de toda la OCDE (España invierte 1.012 euros, el 4,4% del PIB). Los padres coreanos se gastan miles de dólares en clases particulares. Sin embargo, los auténticos costes del alto rendimiento de estos niños son mucho más elevados. En la actualidad, Corea del Sur tiene la mayor tasa de suicidio juvenil de todos los países industrializados, según afirma Ken Robinson en su libro Escuelas Creativas.

Por su parte, otro de los sistemas educativos mejor valorados hasta ahora en las tablas del PISA, Shanghái, ha pedido que le excluyan de estos exámenes. Según explica Robinson, un alto funcionario del Comité de Educación de Shanghái, Yi Houqin, dijo que estaba complacido por los resultados que habían obtenido sus alumnos en el Informe PISA, sin embargo, añadió que el Comité de Educación se estaba planteando no volver a presentarse a los exámenes de PISA. “Shanghái no necesita supuestas “escuelas número uno” -dijo- sino centros que se atengan a principios educativos razonables, los cuales deben respetar el desarrollo físico y psicológico de los alumnos y sentar las bases sólidas para que sigan desarrollándose a lo largo de toda su vida”.

 

España

Las autoridades educativas españolas siguen centradas en las calificaciones y se miran en el  espejo del Informe de PISA año tras año. De hecho, los resultados siguen utilizándose como arma arrojadiza en las campañas electorales. Sin embargo, las principales firmas de Recursos Humanos aseguran que en los trabajos más demandados por las empresas importan menos los conocimientos y la experiencia y más las habilidades personales. Según auguran, en las próximas décadas, las empresas buscarán personas con capacidad para comunicar y habilidades para trabajar en equipo o liderar grupos. Cada vez más se necesitan profesionales creativos, con pensamiento crítico, ganas de aprender, gran capacidad de adaptación y resistencia a la frustración.

Si tenemos en cuenta todas estas variables, me surgen unas cuantas preguntas: ¿Es posible que la crisis y el aumento del paro nos haya llevado a una obsesión, no demasiado sana, por los exámenes, las calificaciones y el Informe PISA? ¿Qué pasa con esas habilidades personales que demandan las empresas por encima incluso de los conocimientos? ¿Es posible que la tan cacareada “excelencia educativa” no sea lo que pensamos? ¿No estaremos apuntando en la dirección equivocada?

 

MÁS INFORMACIÓN:

Ana Díaz

Periodista.

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