To top
3 Aug

El verano es para ver las estrellas

El cerebro necesita descansar

Las vacaciones son para no hacer nada. Si crees que esto es un síntoma de vagancia, estás equivocado. Niños y adultos lo necesitamos para ser más creativos, tener mejores ideas y encontrar soluciones a nuestros problemas… Así lo explica Marta Romo, especialista en neurociencia, en su libro “Entrena tu cerebro”.

Llegan las vacaciones y ya estamos pensando en el refuerzo que necesita el niño para empezar el curso siguiente. No sea que se le olvide lo que ha aprendido… A veces, las listas de ejercicios propuestos por los profesores para el verano son interminables… Y a esto nos sumamos también los padres (lo reconozco), que buscamos un campamento donde poder dejar al niño mientras trabajamos y si es de idiomas… ¡Pues mucho mejor! No sea que el niño se aburra y pierda el tiempo jugando o haciendo NADA. ¿Me equivoco? ¡Pues es justo al revés! No hacer nada desarrolla tu cerebro. Según afirma Marta Romo, todos “necesitamos tiempo para no hacer literalmente nada, relajarse y permitir al cerebro ser libre. Dar vueltas, sin objetivos, soñar despierto, así activamos nuestra introspección y la escucha interna que son potentes herramientas para mantenernos en equilibrio”.

Soñar despiertos puede traernos sorprendentes beneficios, sobre todo en materia de creatividad”

¿Os habéis parado a pensar por un momento que nuestros contratos tuvieran una cláusula según la cual nos mandaran tarea para las vacaciones, para mejorar nuestro rendimiento? ¿Os imagináis que nos obligaran a ir a clases de inglés, o francés, por ejemplo? ¿También en Navidad y en Semana Santa? ¿Qué pensaríais? Seguramente que es un error, porque todos necesitamos unos días para descansar…. ¿No? Aunque igual no, porque muchas veces los adultos nos juzgamos a nosotros mismos por estar un rato en el sillón, embobados. Si este es tu caso, te equivocas, según las investigaciones más recientes, “soñar despiertos” puede traernos sorprendentes beneficios, sobre todo en materia de creatividad; puede favorecer ese “momento ajá”, como el que dicen tuvo Newton cuando disfrutaba del campo, bajo un árbol, justo antes de descubrir la Ley de la Gravedad.

Marta Romo nos habla de la importancia de ejercitar la mente y sobre cómo mantenerla activa, pero destaca el papel tan importante que tiene el descanso en la vida de las personas. Es decir, nos explica que necesitamos aprender a desconectar de la actividad diaria para que el cerebro pueda regenerarse y funcionar debidamente. Nos enseña cómo hacer el mejor uso de nuestros recursos mentales para cuidar nuestra salud mental y física. Los niños también tienen que aprender a hacerlo, igual que aprenden a leer o a escribir.

Los adultos solemos decir que los niños son esponjas… Pero esto es un mito, no son esponjas, son personas, son niños, y necesitan jugar, divertirse, descansar… Necesitan olvidar sus obligaciones escolares durante un tiempo y vivir su infancia sin la constante interferencia de los adultos. Durante el resto del año, su vida está absolutamente pautada por nosotros y nuestras obligaciones. Necesitan un poco hacer lo que les apetece, pelearse con sus amigos, inventar juegos, tener ideas locas, hacer experimentos científicos, ver películas, leer libros de aventuras, tratar de imitar a sus protagonistas, viajar con la imaginación, montar en bici, nadar, buscar bichos, plantas, piedras, curiosidades… Estar en “modo avión”, en “Babia”, igual que lo necesitamos los adultos. Los niños, en verano, necesitan cansarse y aburrirse de no hacer nada, como hacíamos nosotros a su edad. ¿Lo recordáis? Nos levantábamos, ayudábamos en lo que hubiera que hacer en casa, y nos lanzábamos a la calle.

Entrena tu cerebro

Entrena tu cerebro

Es como si el cerebro tuviera que cerrar las ventanas al exterior para poder realizar las tareas internas”

Descansar y desconectar de nuestros problemas y de la rutina es esencial para nuestra salud mental. Según Robert Stickgold, profesor asociado en la Facultad de Medicina de Hardvard, y Jeffrey M. Ellenogen, también de Harvard y jefe de la División del Sueño del Hospital General de Massachusetts, el cerebro necesita volverse insensible a cuanto le rodea, dejando de procesar señales de los sentidos, para concentrarse en el procesamiento de la información. En consecuencia, es como si el cerebro tuviera que cerrar las ventanas al exterior para poder realizar las tareas internas. Teniendo en cuenta esta información, en realidad nuestro día a día no empieza cuando nos levantamos, sino cuando nos acostamos. En función de cómo será tu noche, será tu día.

Por eso, me declaro totalmente en contra de los libros de vacaciones. Un libro de vacaciones, impuesto, es como empezar el día torcido. Sin embargo, llevarte a la cama un buen libro, elegido por ti -de aventuras, de curiosidades o de lo que a cada uno le interese…- te garantiza empezar bien el día. Durante el curso, los niños ni siquiera pueden elegir libremente sus lecturas… ¡Cómo les va a gustar leer! En verano pueden elegir el libro que ellos quieran. Las bibliotecas están llenas de ellos ¡y son gratis! Desde las páginas de ese libro pueden viajar donde quieran, porque el verano es para estar en Babia… o en el Asteroide B-612, con El Principito, y esperar a que se oculte el sol para poder ver las estrellas. Esas estrellas que el resto de año ni siquiera sabemos que existen, porque ¡vete tú a saber dónde estamos y en qué diablos estamos pensando!

 

 MÁS INFORMACIÓN:

Ana Díaz

Periodista.

No Comentarios

Leave a reply