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6 Nov

¿Huelga de deberes?

Deberes

Este fin de semana se ha producido en España algo inédito, nunca visto hasta ahora: una huelga de deberes. ¿Realmente es tan difícil llegar a un acuerdo y evitar esta situación a los niños?

Pese a las fuertes críticas vertidas por los sindicatos de profesores, que la han calificado de “disparatada”, y a las llamadas a la cordura realizadas desde el Ministerio de Educación, la asociación mayoritaria de padres y madres de la escuela pública, Ceapa, ha hecho un llamamiento a las familias para que durante los fines de semana del mes de noviembre no se hagan tareas escolares en casa.

Durante esta semana he estado leyendo en todos los medios de comunicación argumentos a favor y argumentos en contra. Personalmente, creo que ambos tienen parte de razón y hay un punto en el que los argumentos confluyen, por lo que creo que no sería tan difícil llegar a un acuerdo, por el bien de todos, fundamentalmente de los niños, que están observando como los principales actores encargados de su educación (padres y profesores) se tiran los trastos a la cabeza. ¡Menudo ejemplo de trabajo en equipo!

Por una parte, es cierto que España está entre los países de la OCDE en los que los niños dedican más horas diarias a hacer deberes en casa (6,5 horas semanales) y, sin embargo, también está entre los que tienen mayor fracaso escolar. Este documento de la OCDE refleja que Finlandia y Corea del Sur, que son países referencia en Educación, son los que menos deberes mandan para casa, con menos de 3 horas por semana. Estas estadísticas parecen demostrar que una mayor carga de trabajo en casa no implica necesariamente un mayor rendimiento académico, sino más bien todo lo contrario.

También es cierto que las recientes investigaciones de la neurociencia demuestran que un exceso de deberes, la mayor parte de ellos repetitivos y monótonos, supone una fuente de frustración y cansancio para los niños. La motivación cae en picado y el rendimiento académico se reduce. Porque, como asegura el profesor y neurocientífico, Francisco Mora Teruel, “sólo se aprende lo que se ama”.

Por otra parte, los defensores de las tareas escolares en casa apoyan sus argumentos en que los deberes refuerzan lo aprendido y son una buena manera de educar al niño en su responsabilidad, en su autonomía y en la creación de hábitos de estudio.

De todos los argumentos que he leído estos días, creo que nadie defiende la necesidad de que los niños estén haciendo tareas repetitivas y monótonas durante tres horas al día, en su casa, o que tengan que acostarse las once de la noche trabajando sin parar. Tampoco creo que a ningún padre le importe que sus hijos traigan a casa tareas creativas que les motiven a investigar y a aprender durante unos minutos diarios. Por eso, me gustaría hacer una llamada a la sensatez y al diálogo.

En mi opinión, esta huelga demuestra muy poca capacidad de negociación y de escucha por parte de todos. Creo que ambas posturas son totalmente reconciliables con un poco de esfuerzo e imaginación y no tiene ningún sentido someter a los niños a este bochornoso espectáculo por parte de unos y otros. Desde mi punto de vista, esta huelga es un ejemplo realmente nefasto para los alumnos, que están observando como los adultos responsables de su educación son incapaces de hablar y ponerse de acuerdo.

Por favor, un poco de sensatez y cordialidad. Escuchémonos todos. Lleguemos a un acuerdo. Dialoguemos. Los niños no son todos iguales. Por favor, seamos flexibles. Démosles ejemplo.

 

Fotografía:

www.pixabay.com

CC0 Public Domain

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No es necesario reconocimiento
Ana Díaz

Periodista.

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