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12 Sep

Una reflexión sobre el acoso escolar

No al acoso escolar

Que un niño sea objeto de burlas constantes por parte de sus compañeros, sea por el motivo que sea, no es gracioso. Los adultos somos responsables de que esto ocurra y los medios de comunicación pueden ayudar a evitarlo y luchar contra el acoso escolar.

Hace poco un programa de radio me ha hecho pensar en la necesidad de proteger a nuestros niños y en la importancia de luchar contra el acoso escolar, desde nuestra posición de adultos y, sobre todo, desde los medios de comunicación. Alentar la risa fácil hacia el niño diferente, reírse del acoso infringido por sus compañeros por el mero hecho de tener gustos distintos, por preferir un libro, un puzle o una construcción a un balón de fútbol, y hacerlo además desde un medio de comunicación, es, a mi juicio, irresponsable.

Todos conocemos al “cuatrojos”, al “bizco”, al “orejas de soplillo”, “ojos saltones”, “gordo”, “empollón”, a aquel niño, o niña, tímido, que no encajaba, estaba siempre solo y nadie quería jugar con él, aquel que se llevaba todas las collejas… Todos conocemos a alguien que ha sufrido acoso escolar y lo ha pasado, o lo está pasando, mal, muy mal. ¿Y es eso gracioso? Esos niños pueden llegar a perder totalmente la confianza en sí mismos, su autoestima. A algunos, los que son más sensibles, puede llegar a marcarles para toda la vida. ¿Estoy exagerando? Yo creo que no.

¿Tenemos que llegar a observar violencia física para hablar de acoso y reaccionar? 

Hace  no mucho tiempo, en este país, se hacían chistes de personas con discapacidad. Los humoristas más conocidos se hacían pasar por tartamudos, gangosos, ciegos, cojos u homosexuales para contar sus chistes en la televisión o en la radio. Muchos igual no lo recordáis, pero ocurría muy a menudo, incluso en la televisión pública. También se toleraban las novatadas en las universidades, colegios mayores, en el Ejército… Se consideraban normales y la gente se reía.

Hoy en día eso ha cambiado. ¡Menos  mal! Ya no somos tan bestias. Ahora, la sociedad rechaza esas actitudes. Somos muy prudentes con estos temas y ya no lo vemos gracioso. Sin embargo, todavía hay niños que siguen siendo el centro de las críticas y chistes fáciles por parte de algunos adultos, probablemente desinformados o inconscientes del sufrimiento ajeno. Niños que son diferentes, o igual no tanto… ¡Eso qué más da!

Alguno podéis pensar que estoy exagerando, porque este tipo de burlas siempre han existido y los niños tienen que aprender a defenderse de estos desalmados. ¿Pero acaso tenemos que llegar a observar violencia física para hablar de acoso y reaccionar? ¿No es acoso la mofa y burla constante, apartar a un niño del resto, hacerle sentir como un apestado?

Todos nos llevamos las manos a la cabeza cuando los periódicos publican los casos de suicidios de niños que sufrían acoso por parte de sus compañeros. No entendemos como unos niños pueden ser tan crueles.  ¿Pero, hacemos algo nosotros, los adultos, por evitar esta situación? ¿Podemos hacerlo? Yo creo que sí. Los adultos somos el ejemplo de los niños. Si los adultos no nos respetamos o no respetamos a esos niños distintos ¿con qué legitimidad podemos pedir a los niños que respeten a sus compañeros?

La labor de los medios de comunicación para cambiar actitudes sociales es fundamental. El trabajo de los periodistas es muy importante y tiene una gran repercusión social. Por eso, reírse de menores que son diferentes, por el motivo que sea, desde un medio de comunicación, no ayuda en nada a mejorar las cosas. En este sentido, como periodista que soy, que ama esta profesión, me gustaría pedir a todos mis colegas una reflexión.

#stopbullying #noalacosoescolar

 

Fotografía: www.pixabay.com

CC0 Public Domain

Gratis para usos comerciales
No es necesario reconocimiento

 

Ana Díaz

Periodista.

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