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10 Jul

Volviendo a la normalidad

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“Leonardo da Vinci sería diagnosticado hoy de TDAH

 y si fuera medicado dejaría de ser Leonardo da Vinci”.

Marino Pérez (Catedrático de Psicología)

 

Marino Pérez es un catedrático de Psicología de la Universidad de Oviedo. Ha escrito un libro titulado “Volviendo a la normalidad”, que ha generado una gran polémica. Con la humildad que caracteriza a los más sabios, Marino Pérez explica que el TDAH es un problema, pero no una enfermedad que requiera tratamiento. “Y el problema del problema es convertirlo en una enfermedad”, asegura.

Según Marino Pérez, “la falta de atención de los niños es una característica propia de la infancia, que se acrecienta en la sociedad actual”, porque los pequeños no tienen referentes en los que fijarse y aprender. Se trata de enseñar a esperar y a utilizar técnicas de control de impulsos. Eso es algo que se aprende y por tanto se puede enseñar.

Este catedrático asegura comprender la presión que tienen los profesores por mejorar las notas de sus alumnos y el sufrimiento de los padres ante este problema, pero advierte de que la medicación no lo cura, sólo mejora los síntomas a corto plazo. Además, hay estudios que demuestran que esta medicación, a la larga, genera problemas cardiovasculares e incluso retraso en el crecimiento.

 

¿Existe el TDAH?

 

Marino Pérez insiste en que los efectos de la medicación utilizada para el TDAH son los mismos la tome quien la tome. A corto plazo, mejora la concentración y por tanto el rendimiento académico. Sin embargo, también reduce la curiosidad y la necesidad de explorar propias de la infancia. Por eso, afirma que “Leonardo da Vinci seguramente sería diagnosticado hoy de TDAH y, si fuera medicado, seguramente dejaría de ser Leonardo da Vinci”.

Si estás leyendo este artículo y eres padre o profesor de un niño diagnosticado con TDAH, seguramente te estarás preguntando qué puedes hacer para ayudar a tu hijo o alumno. Marino Pérez apuesta por la formación y la comunicación entre padres y profesores. Ambos deben recibir formación y entrenamiento para ayudar al niño a controlar sus impulsos y a organizarse con sus tareas. Porque no es el niño el que debe recibir la terapia, sino los padres quienes tienen que enseñarle, ya que ellos son su principal referencia. Pero no sólo ellos, los profesores también tienen que recibir instrucciones y estar en continua comunicación con los padres.

Según Marino Pérez, “los niños con TDAH están pillados entre el déficit de atención de los padres y el déficit de atención de los profesores”. “Es una comunidad de intereses en la que todos ganan: padres, profesores, especialistas y la industria farmacéutica. Todos menos el niño, que no se entera de nada”.

Los niños reciben señales contradictorias. Les pedimos que estén quietos y atentos a una sola cosa, aunque no les guste, pero seamos serios, ¿acaso somos los adultos actuales el mejor ejemplo para ellos?

 

 

Bibliografía:

PÉREZ ÁLVAREZ, Marino: Volviendo a la normalidad. Alianza Editorial.

Ana Díaz

Periodista.

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