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25 Jun

Indiana Jones y el cambio educativo

cambio educativo

“Nuestros hijos no se van a encontrar la misma realidad que nos encontramos nosotros cuando terminamos de estudiar. Ni siquiera sabemos para qué profesiones les estamos preparando…”

Cuando era niña quería ser como Indiana Jones, arqueóloga, pero alguien me hizo ver que aquello no era lo que yo pensaba y estudié periodismo. Desde entonces ha llovido mucho… Creíamos que estudiar una carrera garantizaba un puesto de trabajo, una vida desahogada y un futuro feliz. Ahora sabemos que estábamos equivocados. Hoy, en España, hay miles de ingenieros, arquitectos e investigadores en paro. Las grandes empresas, como Google, ya no buscan estudiantes sobresalientes, sino trabajadores creativos, con iniciativa y capacidad de comunicación. Dicen que el currículum no les sirve para encontrar trabajadores.

La informática e internet están cambiando muchísimo nuestra forma de vida. Cuando yo empecé a trabajar, hace 20 años, había máquinas de escribir y hojas de calco en las redacciones de los principales medios de comunicación. Entonces, las noticias salían por unos rollos de papel continuo que se llamaban teletipos. Los periodistas dictábamos las crónicas por teléfono y, como no había móviles, teníamos que buscar cabinas. Hoy en día, todos podemos leer la noticia que queramos, cuando queramos, con sólo con deslizar un dedo sobre nuestro teléfono móvil.

El mundo está cambiando de forma vertiginosa. Queramos o no, el conocimiento está pasando de los libros a internet, y los profesores ya no son sus guardianes, como los periodistas tampoco somos los guardianes de la información. Ahora el conocimiento está al alcance de cualquiera que sepa discernir el grano de la paja. Por eso creo que la educación también necesita un cambio para adaptarse al mundo en el que vivimos.

De nada servirá que nuestros hijos memoricen datos que después podrán encontrar en cientos de sitios, si no son capaces de sacar conclusiones y buscar la información que necesitan. Los continuos cambios les obligarán a especializarse y reciclarse continuamente, como nos está pasando ahora a nosotros. Seguramente tendrán que trabajar en equipo con personas que están en otros países, con otras culturas muy diferentes.

No nos engañemos, nuestros hijos no se van a encontrar la misma realidad que nos encontramos nosotros cuando terminamos de estudiar. Ni siquiera sabemos para qué profesiones les estamos preparando. En cambio, sí sabemos que van a necesitar tener mucha creatividad, empatía, habilidades de negociación, trabajar en equipo y hablar en público.

El aprendizaje basado en proyectos, con los profesores como guía, permite a los niños investigar por su cuenta, diferenciar lo importante de lo accesorio, sacar conclusiones y profundizar en distintos niveles. Les hace sentirse dueños de su propio aprendizaje y eso les motiva para aprender. Les enseña a respetarse, a trabajar en equipo y a hablar en público. Este es el sistema que están aplicando ya países como Finlandia, que además tiene las mejores calificaciones en los informes PISA. Los profesores que trabajan con él aseguran que se adapta tanto a los niños con dificultades como a los que tienen más inquietudes por saber.

Las últimas investigaciones científicas nos han demostrado que para que un niño preste atención no vale con exigirle sin más que lo haga, hay que encender primero su emoción. Según el neurocientífico y profesor universitario Francisco Mora Teruel, “nadie puede aprender nada, y menos de una manera abstracta, a menos que aquello que vaya a aprender encienda su curiosidad”. Por eso, “el instrumento del juego, combinación de curiosidad y placer, es el arma más poderosa del aprendizaje”.

 

“Nadie puede aprender nada, y menos de una manera abstracta, a menos que aquello que vaya a aprender encienda su curiosidad”.

Francisco Mora Teruel

 

Mora Teruel afirma que “sólo se debe y se puede enseñar a través de la alegría (…) Un medio ambiente estable, estimulante y protector construye en el cerebro infantil los pilares sólidos para una enseñanza efectiva. Todo esto debe llevarnos a crear métodos siempre adaptados a la alegría, el despertar, el placer y nunca el castigo. Porque “la letra con sangre no entra”.

César Bona, el único profesor español finalista al Global Teacher Prize (conocidos como los Óscar de la enseñanza) considera que la base de la educación es el respeto, la curiosidad y la creatividad. Yo creo que el aprendizaje basado en proyectos y cooperativo, a través del juego, la educación emocional, el pensamiento crítico y la robótica son herramientas básicas para construir la educación del siglo XXI. Se trata de enseñar a los niños las habilidades y conocimientos que van a necesitar, a través de la curiosidad y el juego, respetando su creatividad. Atrás quedaron las clases silenciosas, los castigos sistemáticos, las presiones, los libros de texto… El mundo avanza muy deprisa y la educación no puede quedarse atrás.

La verdad es que ha llovido mucho desde que nosotros estábamos en el colegio… Entonces, yo sentía verdadera emoción por las películas de Indiana Jones, la historia y el arte… Y aunque nunca hubiera sido como Indiana, creo que, teniendo en cuenta lo que dice la neurociencia, igual hubiera sido una buena arqueóloga… o profesora. ¡Quién sabe!

 

Fotografía:

Pixabay.com

 

Artículo publicado previamente por la revista de innovación educativa LABMagazine.es.

Ana Díaz

Periodista.

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