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18 Mar

Cómo enseñar a pensar

Enseñar a pensar

Ojalá existiera una varita mágica con la que pudiéramos dar a los niños en la cabeza para hacerles pensar… ¿Verdad? Pero no existe, así que debemos ser los adultos quienes les enseñemos cómo hacerlo.

Los padres y profesores solemos insistir a los más pequeños en que piensen antes de actuar, pero no les decimos como deben hacerlo. Al enseñarles a pensar antes de actuar, les estamos inculcando algo muy valioso para su vida: el control de los impulsos. Se trata de enseñarles a pensar de manera creativa y comunicativa, dejándoles que se devanen los sesos sin censurar su pensamiento. De hecho, muchas veces una idea absurda ayuda a encontrar una buena idea.

Además de una varita mágica, también sería estupendo que tuviéramos una bola de cristal para adivinar el futuro, pero, por desgracia, no la tenemos. Por eso es tan importante ayudar a los niños a prever las consecuencias de sus actos, una vez que han tomado una decisión. Cuando el niño ha pensado en qué puede hacer para resolver un problema, es necesario que prevea qué sucederá si pone en práctica su plan. Al pensar de antemano en qué puede impedir la consecución de su plan, los niños se están preparando para esos escollos y eso les hace menos impulsivos. Además, anticiparse a los obstáculos que puedan aparecer en su camino les ayuda a prevenir la frustración.

Otra cosa que deben aprender es que, a pesar de todos sus esfuerzos, es posible que sus planes fracasen. Como adultos, nosotros sabemos que la vida es así. Todo lo que podemos hacer es dar lo mejor de nosotros. Si los niños lo entienden desde el principio, esto les hará menos vulnerables a la decepción. Así, en caso de que su plan falle, es posible que sea necesario volver a analizar el problema.

Educar con Inteligencia Emocional

Enseñar a pensar

La mayoría de los adultos seguimos estos pasos sin darnos cuenta. Para nosotros es automático. Pero no solemos enseñárselo a los niños, esperamos que lo aprendan solos.

El libro “Educar con inteligencia emocional” nos enseña un “truco” muy útil y sencillo para ayudar a los niños a pensar y resolver sus propios problemas. Se llama: STOPP SPA. Es un acrónimo (para que sea más fácil recordar los pasos) y consiste en lo siguiente:

 

S – Sentimientos. Preguntamos al niño cómo se siente.

T – Tenemos el siguiente problema. Ayudamos al niño a que enuncie cual es el problema.

O – Objetivo. Ayudar al niño a explicar cuál es el objetivo que quiere alcanzar.

P – Pensamos diferentes opciones. Todas las posibles, cuantas más, mejor.

P – Prevemos los resultados que puede tener cada una de las opciones.

S – Seleccionamos la mejor de las opciones.

P – Planeamos cómo llevarla a cabo. Anticipamos los escollos que podemos encontrar.

A Advertimos (o valoramos) cómo ha funcionado nuestro plan.

 

Guiar a los niños para que aprendan a resolver sus propios problemas les ayuda a pensar en sus conductas teniendo en cuenta unos valores. Esos valores les servirán después de punto de referencia para fijarse sus propios objetivos y conseguir motivarse sin necesidad de estímulos externos.

 

Bibliografía:

Educar con inteligencia emocional

Maurice J., Elias; Maurice J, Elias y Brian S. Fridlander: Educar con Inteligencia Emocional. Ed. De bolsillo.

 

Fotografía: Pixabay.com. Sin necesidad de atribución.

Ana Díaz

Periodista.

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