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8 Mar

La maestra inventora

Foto: Fundación Telefónica.

La celebración del Día Internacional de la Mujer me ha hecho recordar a muchas mujeres valientes que, poco a poco, cambiaron el rumbo de la sociedad occidental. Hoy quiero hablaros de una, una maestra gallega, que merece la pena conocer. 

Conocí a Ángela Ruiz Robles el pasado verano, gracias a una magnífica exposición organizada por la Fundación Telefónica, en Madrid. Doña Angelita, así la llamaban, fue maestra desde la década de los 20 a los 60, en Galicia (España).  Movida por su creatividad y pasión, dedicó parte de su vida a mejorar la enseñanza de los más pequeños a través de una serie de publicaciones didácticas y varios inventos tecnológicos de gran originalidad.

Ser mujer, trabajadora, viuda y madre de tres hijas en la Galicia de los años 50 no fueron obstáculos para ella. Doña Angelita fue una adelantada a su tiempo. Tenaz e innovadora, esta mujer se convirtió en una activa inventora que registró varias patentes. Entre sus inventos destaca la Enciclopedia Mecánica, considerada hoy como precursora del libro electrónico. Un dispositivo que pretendía renovar los obsoletos métodos pedagógicos de la época -basados en la memoria– para que los alumnos pudieran aprender de una manera más activa, individualizada y lógica.

La época en la que doña Angelita desarrolló su labor de maestra, escritora, inventora, empresaria y madre… puede resumirse en la pregunta que un periodista le hace durante una entrevista en 1958: “¿Una buena inventora puede ser una buena ama de casa?”. Y es que en aquella España de principios del siglo XX, la tasa de analfabetismo femenina era un 60% superior a la masculina. Sólo un 25% de las mujeres sabía leer y escribir. En aquella sociedad el papel de la mujer era prácticamente inexistente, limitado, en la mayor parte de los casos, al de ama de casa.

 

Doña Angelita: maestra, inventora y escritora

En la mente de esta maestra estuvo siempre presente la necesidad de transformar la educación. Su aspiración incansable fue la de hacer de la enseñanza un proceso más humanizado, dinámico y comprensible. El dicho de “la letra con sangre entra”, tan común entonces, no estaba en su ideario educativo. El cariño y respeto hacia los alumnos la llevaron a buscar cómo mejorar su calidad de vida escolar y facilitar su proceso de aprendizaje.

Su interés por la pedagogía y su afán por facilitar la forma de aprender de los niños se refleja en sus escritos y sus inventos. Escribió 16 libros, todos dedicados a la educación. Igualmente, todos sus inventos están orientados hacia la mejora de los métodos pedagógicos: un nuevo sistema de taquigrafía, (más sencillo que el que se estaba usando hasta la fecha), una máquina taquimecanográfica; el Atlas Gramatical (admitido por la RAE) y, sobre todo, la Enciclopedia Mecánica.

 

Precursora del libro electrónico

La Enciclopedia Mecánica se concibió como un dispositivo que incluiría todas las asignaturas y materias. Se abriría como un libro tradicional, en la parte izquierda se colocarían abecedarios automáticos que permitirían formar palabras, frases… en la parte derecha las asignaturas presentadas en bobinas intercambiables e independientes. Pequeño, construido con materiales ligeros y un maletín que permitiría al alumno poder llevarlo a la escuela junto con las bobinas necesarias para las asignaturas de todo el día… Incluiría también luz, tintas luminiscentes, cristal de aumento para leer las materias…

 

Foto: Fundación Telefónica.

Foto: Fundación Telefónica.

Dña. Angelita se mantuvo al corriente del pago de su última patente hasta 1975, año de su muerte, y nunca perdió la esperanza de ver hecho realidad su libro mecánico. Su objetivo era hacer posible un aprendizaje más fácil, más atractivo y visual, basado en la idea de que fuera algo ameno y que atrajese a los alumnos. Sin embargo, el mérito de Dña. Angelita va más allá de que su libro sea mecánico, tenga botones y se ilumine. Su importancia reside en la capacidad de pensar de un modo diferente. De enfrentarse a un problema con un pensamiento alternativo, dando una solución que va más allá de la lógica de la época, del potencial tecnológico del momento o de la capacidad de la sociedad de entenderlo y aceptarlo.

En su afán de enseñar y de facilitar el aprendizaje, Ángela Ruiz Robles planteó un artefacto que en su época no se pudo, o quizá no se quiso entender. Un libro que no era un libro, un cuadernos de tareas sin hojas, un dispositivo táctil e interactivo, una enciclopedia que reuniría en un sólo lugar el conocimiento de la época… ¿no os resulta familiar?

Estoy segura de que si doña Angelita viera las posibilidades que hoy en día tiene la enseñanza gracias a Internet y los dispositivos electrónicos; si conociera los últimos estudios de la Neurociencia sobre la relación entre las emociones el aprendizaje y la memoria, lloraría de emoción. No podría entender por qué los niños siguen llevando sus mochilas llenas de libros, con el único objetivo de memorizar sus contenidos y vomitarlos después en un examen. Estoy segura de que tendría un blog, Twitter, Facebook, daría charlas en TED y estaría paseándose por todas las televisiones. Maestros como ella se merecen un reconocimiento público, ya sean hombres o mujeres, pero más aún siendo mujer, viuda y madre de tres hijos, en la sociedad en la que a ella le tocó vivir, durante la Guerra Civil española y la posguerra.

 

Bibliografía:

Fundación Telefónica. https://espacio.fundaciontelefonica.com/evento/la-enciclopedia-mecanica-de-dona-angelita/

Ana Díaz

Periodista.

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